¿Incide en la adicción al tabaco lo mucho que se fuma en el cine?
Viernes, 6 de Junio de 2003 12:22 AM
Hace poco, con ocasión del Día Mundial sin Tabaco, la Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió un regalo a Hollywood: películas con menos humo. Los héroes fumadores, considera la entidad, pueden animar al público a iniciarse en ese hábito. Para los cineastas, sin embargo, la idea de un cine sin tabaco es prácticamente inconcebible. Y es que el cigarrillo juega un papel dramático muy importante.
El valor que el hábito de fumar tiene en las películas está más que claro, según demuestran las estadísticas. En promedio, en 2002, en cada hora de cine aparecía más de diez veces una mano tomando un cigarrillo. Un 98 por ciento de estas escenas tenían lugar en un marco positivo. En el cine se fuma más que en la vida real. En Estados Unidos sólo fuma el 26 por ciento de la población, pero el 46 por ciento de los personajes de la pantalla grande.
Las cifras fueron presentadas por el profesor Hans-Juergen Wulff, especialista en cine de la Universidad de Kiel, el miércoles por la noche en un congreso en Fráncfort.
¿Por qué los héroes del cine están tan obsesionados con el tabaco? "El fumar en el cine tiene un significado muy complejo", dijo Wulff. "Como herramienta de expresión casi no es sustituible". El cigarrillo mide el tiempo (se llena un cenicero), permite los contactos (un hombre le da fuego a una mujer), simboliza distensión (un cigarrillo después de hacer el amor) o tensión (se fuma cuando se está nervioso).
Fumar en el cine es un acto muy simbólico: El puro simboliza poder, el cigarrillo detrás de la oreja habla de un hombre común. Un cigarrillo fino y alargado transforma a un mujer en vampiresa. El gángster se enciende un pitillo con una mecha; el torturador lo apaga en el brazo de su víctima. Fumar hace avanzar la acción: una colilla en el lugar de los hechos descubre al asesino. El lapiz labial en el filtro destapa a un marido infiel.
Desde 1960 a 1990, la cantidad de fumadores en las películas fue descendiendo, pero desde entonces la cifra de escenas con tabaco volvió a aumentar, señalan las estadísticas. En "Casablanca" fuman todos los hombres, explica el experto Jan Sellmer. En la primera escena, con la que se presenta el personaje de Humphrey Bogart, se ve primero un cigarrillo, luego una mano y finalmente su rostro. Hay actores que desarrollaron todo un estilo para fumar, como Clint Eastwood y James Dean.
La conclusión de Kurt Schmidt del Centro de Etica en la Medicina, con sede en Fráncfort, es: "Aparentemente necesitamos fumadores en el cine". Volker Beck, coordinador de prevención de la Sociedad Alemana de Lucha contra el Cáncer, le responde que quizá sí desde el punto de vista estético, pero no desde el punto de vista de la salud. "El objetivo de la Sociedad de Lucha contra el Cáncer es eliminar del cine el hábito de fumar". En su opinión, los espectadores son sometidos constantemente a una manipulación, que lleva a que la aceptación social del tabaco aumente.
Beck presentó un estudio realizado en Estados Unidos en 2002, que demuestra una "relación directa" entre el hábito de fumar y el cine. Para los jóvenes, el modelo del cine es tan importante como el de los amigos o la familia. El psicólogo y sociólogo médico Peter Franzkowiak, sin embargo, sostiene: "Nadie sabe si fumar en el cine incide en que alguien se haga adicto al tabaco".
Si a partir de ahora no fumara ningún personaje cinematográfico, ¿habría menos fumadores? Franzkowiak considera que eso sólo sería posible si el cigarrillo, además de desaparecer de la gran pantalla, desapareciera también de la consciencia social. Es decir, si se desmontan las máquinas expendedoras de cigarrillos y si en los bares y oficinas se prohíbe fumar. "Mientras no expulsemos el hábito de nuestras vidas, no podremos echarle la culpa al cine".
© DPA / Sandra Trauner
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