Joan Collins, "la mala" de Dinastía, cumple 70 años
Viernes, 23 de Mayo de 2003 02:01 AM
 Joan Collins | Se dijeron cosas muy feas sobre ella. ¿A qué mujer le gusta leer sobre sí misma en el "Times" que sus ojos son "la única superficie orgánica en toda su cara"? Joan Collins cree que detrás de estas afirmaciones se esconde la envidia. Finalmente, pocas personas pueden decir de sí mismas que parecen "20 o 30 años menores", como ella.
Si bien no habla sobre su edad, se considera seguro que la londinense cumple este viernes 23 de mayo 70 años.
Una de las últimas humillaciones que tuvo que soportar fue que el actor Russel Crowe rechazara un premio porque éste había sido entregado anteriormente a Joan Collins. "Debe haber estado borracho", dijo más tarde la diva.
Sin embargo, la mayoría de las veces calla ante estos ataques. "Soy demasiado pacífica como para querer pelearme". Lamentablemente, la gente suele confundirla con su papel más conocido, el de la malvada Alexis Carrington en la serie "Dinastía". En ese sentido, es trágico que sea tan buena actriz.
De todas formas, a veces ella misma contribuye a que las diferencias entre ella y Alexis sean difusas. Norman Miller, por ejemplo, que diseñaba los vestidos para la "mala de Dinastía", también diseñó su último vestido de novia.
El año pasado, Joan Collins se casó por quinta vez. Esta vez con un mánager teatral 32 años menor que ella, Percy Gibson. Según la actriz, es tan feliz junto a él que prefiere seguir su vida como "Mrs. Gibson".
Cuando le preguntan por la diferencia de edad, reacciona de forma lacónica: "Si se muere, se muere". A la pregunta de si él no lamenta no poder tener niños con ella, contesta: "¿Qué es lo que tienen los niños de tan maravilloso?". Para Collins, los niños son "increíblemente sucios y cuestan una fortuna".
En cuanto a su fortuna, afirma que, si bien en tiempos de "Dinastía" ganaba unos 2,5 millones de dólares al año, no posee lo suficiente para poder jubilarse. "Siempre gasté todo lo que gané", dijo hace poco en una entrevista. "Además, tengo los costos de mi propio mantenimiento", agregó.
No todo le sale bien: una obra de teatro con ella en el West End de Londres fracasó. Quizá porque, según se dijo, trató de promocionar la obra ligera de ropas y con liguero. Ahora se refugió en la escritura.
En 1996, en un proceso que generó mucha atención pública, la editorial Random House le demandó que le devolviera una comisión
millonaria porque los manuscritos que entregó no eran publicables.
Durante semanas estuvo ante el tribunal y escuchó cómo "se calificaban sus dotes literarias con unas formulaciones frente a las cuales las peores críticas a su carrera como actriz parecían cumplidos", afirmó el diario "The Daily Telegraph".
Pero finalmente ganó: el tribunal decidió que en el contrato no se decía nada sobre la calidad de las obras que debía entregar.
Todo esto no evitó que siguiera escribiendo. No le molestan las críticas, lo principal es que no se deje de hablar de ella. "Prefiero ser odiada por millones que admirada por miles". Cuando uno la escucha hablar, es casi imposible no recordar a veces a Alexis.
© DPA / Christoph Driess
|