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Tavernier: "No me hubiese gustado hacer películas en los años 40"

Jueves, 14 de Febrero de 2002 - 00:24 GMT+1


Bertrand Tavernier
El director de cine francés Bertrand Tavernier declaró en entrevista con la dpa que, a pesar de haber recreado en su ultima película, "Laissez-Passer" ("Salvoconducto"), el cine que se hacía en Francia durante la Segunda Guerra Mundial, no le hubiese gustado hacer películas en aquella época.

"No se imagina lo difícil que era rodar una película en esas condiciones. Había que luchar contra todo tipo de contratiempos técnicos y tenías que saber con mucha antelación el tipo de toma que querías rodar porque había que preparar los proyectores y demás aparatos. Y esa no es mi forma de trabajar", explicó el director.

"Laissez-Passer" trata la actitud que tomaron los intelectuales de la época de la ocupación nazi de Francia frente a las fuerzas de ocupación: "Sobre el dilema de si era moralmente aceptable en ese momento histórico trabajar para los alemanes o no. ¿Qué puedes escribir cuando tu país está ocupado y tienes un gobierno que odias?"

Lo consigue a través de la historia de dos personajes reales: Jean Aurenche, guionista y escritor que posteriormente colaboró con el mismo Tavernier en algunas películas, y Jean Devaivre, ayudante de dirección en los estudios de la compañía alemana Continental en París.

Aurenche se negaba a trabajar para los alemanes, mientras que Devaivre usaba su empleo allí como "salvoconducto" para poder llevar a cabo sus actividades clandestinas -atentados y espionaje incluidos- al amparo de la supuesta inocencia que se atribuía a alguien que aceptaba trabajar para la Continental.

El director de la legendaria "Round Midnight" asegura que se decidió a hacer la película "por los personajes". "Quería contar la historia de Devaivre y Aurenche", explica. Y la cuenta de una forma muy dinámica, pasando en cuestión de segundos de la comedia al drama. "Tenía dos personajes que eran muy activos, muy enérgicos, y quería que la película fuera tan activa como ellos", recuerda.

El mismo director describe el comienzo de la cinta: "Ves París en 1942 y de repente te encuentras en una escena totalmente cómica en la que una actriz famosa viene a encontrarse con su amante en la pensión en la que él vive. Todo el mundo en la pensión sabe quién es, pero ella cree que viene de incógnito, por lo que todos deben esconderse. Adoro esa escena".

"Y de ahí pasas directamente a un bombardeo. Es un recurso que utilizo con frecuencia en la película: ese salto de la comedia al drama en unos segundos, pero manteniendo un gran dinamismo en la dirección, en el movimiento de la cámara, porque quería obtener un verdadero estado de urgencia en esta película".

El rodaje fue caro y conseguir la financiación ningún camino de rosas. "Teníamos trenes, un avión, bombardeos, tuvimos que construir un montón de calles de París. Yo quería París sin coches, sin luz, sin ninguna clase de ruidos, y eso ya no se encuentra", señaló el cineasta. "Nunca hubiésemos podido hacerlo sin la coproducción alemana y española", añade.

Bertrand Tavernier no quería hacer una película que recordara estilísticamente a las de los años cuarenta. "Esas películas se hacían con tomas muy compuestas, y a mí no me gusta la composición. A mí me gusta la libertad en la toma, el movimiento, el dinamismo. No me gustan las tomas en las que las cosas importantes están en el centro de la imagen. Me gusta hacer tomas desequilibradas".

Y añade: "En muchas películas de época se nota que el director tiene una percepción global de la historia: sabe lo que va a pasar después y deja que se note en la película. Yo traté de hacer lo contrario: que los personajes no tuvieran una percepción global de lo que están experimentando porque no conocen el significado total de la historia dado que no saben qué va a pasar".

El estreno de "Salvoconducto" en Francia estuvo rodeado de gran polémica después de que dos de los diarios más importantes del país, "Le Monde" y "Libération", y la principal revista de cine, "Cahiers du cinéma", arremetieran contra la película por su forma de tratar la época, un episodio muy sensible en Francia, y porque fue interpretada como un ataque a la "Nouvelle Vague".

Tavernier asegura que la crítica tiene motivos muy concretos: "La película reivindica el personaje de Jean Aurenche. Truffaut atacó en 1953 a Aurenche y a otros de su época. Así que esas personas en 2002 dicen que, como yo defiendo a Aurenche, estoy atacando a Truffaut".

Pero Tavernier se defiende énérgicamente de las acusaciones: "No me importa lo que Truffaut haya escrito. Mi película no trata de esa discusión. Mi película es sobre sentimientos, no sobre una guerra de críticos que tuvo lugar en 1953 y que ya ha pasado (...) Yo admiro la Nouvelle Vague, admiro las películas de Godard y Truffaut. No estoy en contra de ellos. Nunca haría una película para condenar a otros directores", se justificó.

© DPA / Cecilia Fleta


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