La leyenda rubia Anita Ekberg cumple 70 años
Sábado, 29 de Septiembre de 2001 - 12:48 GMT+1
Sus fans la bautizaron "el iceberg", con lo
cual honraban el apellido de Anita Ekberg, pero sobre todo la
frialdad que emanaba de la curvilínea actriz sueca.
En la memoria de los espectadores permanece sobre todo su
legendario baño en la Fontana di Trevi en Roma, en el clásico de
Fellini "La Dolce Vita", con el que se convirtió en el sueño de todos
los hombres en los años 50.
Mañana sábado, Ekberg cumple 70 años. "Yo fui quien hizo famoso a
Fellini y no al revés", comentó cierta vez muy segura en una
entrevista.
Kerstin Anita Marianne Ekberg nació en Malmo en 1931 y logró el
salto al mundo del cine luego de que en 1950 fuera elegida como "Miss
Suecia". Con su peinado original y su melena larga y rubia llenó
decenas de portadas y fotógrafos de todo el mundo se morían por
retratarla.
Entre sus primeras películas se cuenta "Abbott and Costello go to
Mars" (1953). Con apenas 22 años era comparada ya con Marilyn Monroe
y Jayne Mansfield, y tenía en Hollywood fama de ser una gran amante
de las fiestas.
Tras aparecer en éxitos de taquilla estadounidenses como "Guerra y
Paz" y "Back From Eternity" (1956), a fines de los años 50 se
presentó en su vida Federico Fellini. "Todos decían que no tenía
talento, sólo largos cabellos rubios y unos impresionantes pechos",
recuerda Ekberg.
Fue Fellini quien en 1959, con "La Dolce Vita", produjo un punto de
inflexión. El baño nocturno junto a Marcello Mastroianni en la fuente
de Roma se convirtió en el cénit de su carrera.
Luego de eso, Anita permaneció en Italia, pero sólo recibió ofertas
de tercera categoría. La "vida dulce" de la sueca se transformó en
una vida amarga cuando, tras dos matrimonios fracasados y diversos
romances, tuvo que iniciar una lucha contra el alcohol y el
sobrepeso.
Cuando se encontraba sola y olvidada en una villa romana, Fellini
regresó y le ofreció filmar "Intervista" en 1985, otra vez con
Mastroianni. A partir de entonces volvió a recibir ofertas de
trabajo, pero ya no grandes papeles.
Ekberg sobrelleva su destino como diva ya de edad con tranquilidad
e ironía. En el verano (boreal) de 2000 regresó al lugar de sus
éxitos pasados y se presentó como invitada en el desfile de moda del
diseñador Rocco Barocco en la Fontana di Trevi. Aclamada y rodeada
por fotógrafos, con su melena rubia y su estilo nórdico, la actriz
volvió a sentir el peso de su leyenda y la recibió con una sonrisa.
© Carola Frentzen / DPA
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