El cineasta
chileno de 57 años, Silvio Caiozzi, quien participa en Bolivia del IV
Festival de Cine, recibirá este viernes el premio Tatú Tumpa por la
excelencia y aporte al audiovisual iberoamericano.
El trofeo se otorga a los homenajeados y películas ganadoras del IV
Festival de Cine que se realiza hasta el 30 de agosto en la ciudad
boliviana de Santa Cruz de la Sierra.
La presencia de Caiozzi, como de otras personalidades que se han
dado cita en el Festival, ha logrado redimensionar el certamen donde
se proyectan 45 filmes y compiten 19 finalistas.
A sus colegas que lo consideran uno de los cineastas más
talentosos de Latinoamérica, Caiozzi agradece el cumplido, pero
otorga el mérito a su equipo de producción en el entendido que el
cine es un arte colectivo.
Caiozzi, cuyas filmes se exhiben en esta muestra, forma parte de la
segunda ola del nuevo cine latinoamericano que le tocó convivir con
la dictadura en Chile. Durante 17 años vivió bajo el régimen de
Augusto Pinochet y resistió, en el anonimato, gracias a la publicidad
y el prestigio oculto de su ópera prima, "Julio comienza en julio".
Con la caída de la dictadura, su obra cobró su verdadera dimensión
y los premios que ya había obtenido salieron a relucir. Cintas como
"La luna en el espejo" y "Coronación", elevaron su prestigio a nivel
mundial y le concedieron alrededor de medio centenar de galardones.
El cineasta chileno se declaró ahora optimista por la producción de
cine en su país. "El cine chileno ha logrado dar un paso doble. Por
un lado, ha conseguido que el público pierda los prejuicios que tenía
en su contra y, por otro, ha logrado que el Estado tome consciencia
de su importancia", dijo en una conferencia de prensa.
Pero su optimismo no se limita a las fronteras de Chile, sino que
se extiende al continente. "Estuve hablando con unos jóvenes
bolivianos que estudian cine y son espectaculares, tienen ganas de
aprender lo que ya se hizo y mejorarlo. Hay una cantidad increíble de
escuelas de cine en toda América y auguro que en cinco o 10 años
tendremos un continente con un audiovisual importantísimo", afirmó.
Sin embargo, manifestó que para que ese salto sea posible, hay que
conseguir salas y exhibir las cintas.
Caiozzi propuso que todos los canales de televisión estatales de
Iberoamérica emitan cinco minutos diarios de información sobre filmes
de habla hispana, "de esa manera tendríamos un público informado y
ávido por cine en nuestra lengua".
© DPA