Los parques Disney, fantasía y diversión sin límite de edad
Jueves, 6 de Diciembre de 2001 10:58 PM
Olivia, de casi cinco años, lleva una cinta
con unas enormes orejas de elefante en la cabeza, un vestido de
princesa verde rabioso bordado con lentejuelas y en los pies, un par
de cómodas zapatillas.
Completamente agotada después de un día en el Disney World de
Florida, la niña apenas alcanza a musitar medio dormida en brazos de
su padre: "Vi a Mickey Mouse, ¡hasta me saludó con la mano!".
En Olivia conviven los dos planos, el de la fantasía y el de la
realidad, tal como lo soñó alguna vez Walt Disney -que este miércoles
5 de diciembre cumpliría 100 años-, cuando imaginó su primer parque
de diversiones.
"Todo niño está bendecido con una fantasía vivaz. Pero así como los
músculos pierden tonicidad cuando no se los ejercita, la fantasía se
debilita al crecer si no se la estimula", afirmaba.
Muriel tiene 73 años y su cadera operada le dificulta un poco el
caminar, aunque eso no le impide subirse a la velocísima "Splash
Mountain", una montaña rusa en la que, además de mareado, se sale
bastante mojado.
La señora está de visita por un día en Disney con un grupo de
jubilados y se divierte a lo loco. Los encargados tuvieron que parar
por unos minutos los vagones para darle tiempo suficiente de subirse
a los mayores. "Es fantástico ver a los niños, y nosotros también
queremos divertirnos así", afirma Muriel.
Walt Disney vislumbró la idea de un parque de diversiones para
grandes y chicos sentado en el banco de una plaza, observando a sus
dos pequeñas hijas dar vueltas en un calesita. Ellas se divertían, él
observaba. El niño dentro del hombre se despertó y Disney prometió
ayudarle.
En 1955 abrió el primer parque de diversiones Walt Disney en
California. Fue un éxito. La fórmula -desfiles con los personajes
animados de Disney, montañas rusas, viajes en barco por mundos de
fantasía, trenes fantasma y espectáculos de música y acrobacia- sigue
siendo la marca registrada de los parques, aunque mejorada por todo
tipo de novedades tecnológicas, fiel a la consigna de Disney de tener
siempre un pie en el futuro.
El terreno de California le quedó pronto demasiado pequeño a la
inmensa imaginación de Walt Disney. Es así como a partir de
principios de los setenta surgió la fábrica de sueños más grande de
Disney, sobre un terreno de 120 kilómetros cuadrados en Orlando,
Florida.
Hoy en día cuenta con cuatro parques de diversiones, tres parques
de juegos de agua, seis canchas de golf, 20 hoteles y una capilla
para casamientos. El emprendimiento emplea a 54.000 personas. Sin
embargo, Walt Disney no llegó a presenciar su inauguración: murió
cinco años antes de que se abriera el parque en 1971.
Desde 1983 también hay un parque Disney en Japón. El de París le
siguió en 1992. También hay un parque en construcción en Hong Kong.
"Disneylandia no va a estar listo nunca" dijo Walt Disney. "Va a
seguir creciendo mientras siga habiendo fantasía en el mundo",
completó.
Los parques Disney aportan cerca de un tercio de los ingresos
anuales de 25.000 millones de dólares de la empresa. Los parques en
California, Florida, Tokio y París cuentan hasta ahora con más de
1.000 millones de visitantes.
Como todo destino turístico, Disney sufrió las consecuencias de los
atentados terroristas del 11 de septiembre. Sin embargo, los
visitantes vuelven, dicen los gerentes, sin dar números precisos.
La idea de Disney de un divertimento familiar sería ahora más
popular que nunca. "La gente vuelve porque necesita escaparle a la
vida cotidiana y pasar más tiempo con su familia", dijo el jefe de
prensa, Tony Altobelli.
Sin embargo, ni siquiera los fantasiosos parques Disney logran
escaparle a la realidad. En las entradas de los parques se controlan
todas las carteras y bolsos, y entre los visitantes se mezcla cada
vez más personal de seguridad. Pero la consigna sigue siendo algo así
como "Entre y olvídese de la vida cotidiana", por lo que no es
posible distinguir al personal de seguridad de los visitantes.
© Christiane Oelrich / DPA
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