Sostiene con ligereza un lápiz en la
mano. En tan sólo unos pocos segundos nace Milo, el héroe de la nueva
película de Disney, "Atlantis".
Mientras los que están alredededor miran fijamente al papel, el
dibujante habla con su boceto: "Bueno, y ahora inclinaremos una ceja
porque está un poco triste. La otra la subimos porque es muy
curioso".
Y así queda terminado Milo, curioso y un poco triste. Y Marshall
Toomey, jefe de dibujantes de Disney, descansa un momento.
"Esta es una impresión muy vaga de la animación", dice Toomey
sonriente. "Cuando saco el látigo, mi gente hace entre seis y ocho
dibujos por día. Sólo para treinta segundos de animación se necesitan
almenos 500. Y en una película entera se reúnen más de 100.000".
Computadoras y scanners no ayudan mucho. La realización de un film
clásico de dibujos animados sigue siendo un trabajo manual como en
los comienzos de Walt Disney y una dura prueba de paciencia para los
creativos.
De la idea inicial a la película terminada pasan muchos años. Por
algo el productor Don Hahn, quien con películas como "El rey león" o
"La bella y la bestia" ganó varios Oscar, es conocido como maestro de
la motivación.
"Mantener a 600 personas inspiradas durante cuatro años es
increíblemente difícil", cuenta Hahn durante una entrevista realizada
en Mónaco, a la que invitó el consorcio Disney.
Sin embargo, el hombre elegante con la irradiación de un amable
pastor siempre encuentra momentos de entusiasmo en su trabajo.
"Simplemente es genial cuando de un dibujo nace un personaje".
Luego de la idea se desarrolla la historia, surgen los personajes y
el diseño especial de la arquitectura, los paisajes y el vestuario.
"Esa etapa inicial es la que más me gusta", comenta el director de
arte Dave Goetz. "Eso es creatividad al cien por ciento todo el día".
Luego, los autores se concentran en el guión, y escena por escena
surge un perfil más claro de la película. Aún en crudo y sin colores,
pero ya tan claro que sobre esta base sólo se deciden detalles.
Sólo entonces interviene la computadora. Sobre todo los fondos,
espacios, aparatos y todo lo que no está "vivo" puede ser elaborado
en la pantalla del ordenador.
Se colocan los colores por capas, se modifican superficies y se
generan movimientos. Sin embargo, los personajes principales siguen
siendo obra del más puro trabajo manual.
"Es que se nota claramente la diferencia entre un ratón hecho a
mano y uno hecho por computadora", explicó Toomey, admirador de
Leonardo da Vinci y Miguel Angel.
"Muchos de nosotros tenemos problemas con los brazos, los dedos o
la espalda. Como 'indemnización' muchas veces alguno de nosotros se
encuentra como fondo en alguna película en una especie de chiste
interno".
A medida que las imágenes son cada vez más coloridas, vivas y
perfectas, un compositor prepara la música y expertos en sonido crean
todos los ruidos que les hacen falta a los dibujos. Y recién al
final, con la voz de actores de carne y hueso, los personajes cobran
toda su vida.
Todo ese proceso es supervisado, acompañado y enriquecido por el
director, que en el caso de "Atlantis" es Gary Trousdale, un hombre
simpático y paciente, que con su coleta colorada y su barba no se
asemeja en nada a las "glorias" de Hollywood.
"Sin humor esto no se aguanta", dice Trousdale. "Pasamos realmente
mucho tiempo juntos y también nos divertimos un montón".
© Karin Zintz / DPA