3.22 El Antagonista (IV)

Hola todos de nuevo! Lo primero, deciros que ya está en la red la página del Master en Dirección de Cine que coordino para el CEU-San Pablo de Madrid.
La dirección es: http://www.ceu.es/cnt/mad/cep/master/index.html

Ahí podréis encontrar información detallada sobre el master. Bueno, pues nosotros seguimos hablando de mi personaje favorito ( ¡¡ cómo se nota que lo es, que llevo ya cuatro semanas hablando de él!!): El antagonista. Hoy vamos a comentar el tercero ( y último) de los sacrificios que puede hacer para demostrar sus habilidades.

Os recuerdo que las semanas pasadas ya nos referimos al sacrificio de un segundario de apoyo del protagonista y al de un desconocido para el prota. Queda pues un tercer caso, que nos va a hacer aparecer nuevos e interesantes aspectos de la personalidad de nuestro antagonista. Se trata, como no podía ser de otra forma, de la muerte por parte del antagonista de un
segundario suyo.

Fijaros la cantidad de matices que pueden aparecer con esta muerte. Lo "lógico" ( entre comillas....) es matar a alguien del bando opuesto, o cuanto menos a alguien que aunque no sea enemigo, no sea amigo. Sin embargo el matar a alguien de nuestro propio bando, a alguien que nos apoya y que es parte del equipo, no deja de ser algo
poco racional e ilógico. Nada mejor para un antagonista que el tener achaques de irracionalidad y falta de lógica. Tened en cuenta que si nuestro antagonista es demasiado previsible, va a ser menos impactante.

El miedo radica muchas veces en la
inseguridad que tenemos frente a sus actos o actitudes. ( ¿reirá la broma o le mandará matar? Normalmente le ríe la broma, y luego le manda matar). ¿Pero qué demuestra un antagonista matando a uno de los suyos? Pues la verdad es que muchas cosas.

Puede ser, por ejemplo, un
castigo a la traición. ( algo desmesurado, pero castigo a fin de cuentas) En ese caso la muerte estaría más justificada puesto que ese segundario ya no estaría en el bando del antagonista por que lo ha traicionado. ( ¿ te vas? Pues te mato). Imaginaros que ese segundario lo era de rebeldía. Su muerte sería una barrera más para el protagonista. Esto tampoco nos mostraría nuevas facetas del antagonista, si no algo que ya sabríamos. ( esa muerte, como digo, sería lógica).

Pero tenemos también otras razones para que el antagonista mate a uno de lo suyos. Y aquí viene lo bueno. Muchas veces, esa muerte no es por una traición ni nada parecido, si no que es un simple
castigo ante el trabajo mal hecho. ( ¡¡con jefes como ese!!) Véase el caso de Lord Vader. Recuerdo aquella secuencia que empezaba con un cuerpo que caía asfixiado y oíamos la voz de Vader " Disculpas aceptadas, capitán Nida". ¡Glup!  Es en este caso en el que apreciamos un matiz nuevo en la personalidad de nuestro querido antagonista. Su castigo al error es la muerte. O sea que si es capaz de matar de esa forma a uno de los suyos...¡¡qué no será capaz de hacerle a sus enemigos!!

Todo esto desarrolla una faceta egocéntrica en el antagonista. Está él por encima de los demás, y cualquier error es imperdonable. Vamos, que nadie se le sube a la chepa. Si incluso sus propios lugartenientes están acojonados!! ( viva el ambiente de colaboración en el trabajo...). Este tipo de comportamientos pone a  cada uno en su sitio. Es una opción interesante para diferenciar al antagonista de sus segundarios.

Es importante que
haya un único antagonista más odioso e impactante que sus compañeros o lugartenientes. En cuanto haya varios con un mismo grado de maldad/poder/habilidad  nuestro rechazo y miedo puede difuminarse entre ellos. Lo ideal es que exista un único cabeza pensante como antagonista. Aunque luego haya algún otro que sea el brazo ejecutor.

Acordaros de los Intocables de Elliot Ness ( ejemplo clásico para el antagonista), Al Capone interpretado por Bobby de Niro era el antagonista cabeza pensante, mientras que el brazo ejecutor era Frank Nitty interpretado por un tío muy feo. Por cierto que en esa película Capone se cargaba a uno de los suyos por no "jugar en equipo" y le peinó la raya con un bate de béisbol durante una comida.

Cómo habréis podido imaginar, todo esto suele suceder en el primer acto, o comienzo del segundo, en donde mostramos al espectador cómo son nuestros personajes. Además, si entre los segundarios del antagonista hay un clima de terror/respeto/miedo, eso puede ser caldo de cultivo para una futura aparición de un segundario de rebeldía. ( digamos que a los lugartenientes no les gusta que les maten a la primera de cambio cuando dan un traspiés....).

Este caso es muy interesante por el énfasis
egocéntrico sobre el antagonista. A mi personalmente me gusta bastante, siempre que el antagonista este suficientemente diferenciado de sus lugartenientes como para poder aplicar ese régimen de terror. Pero tened cuidado, por que debido a la falta de lógica de ese comportamiento en la mayoría de los casos, las relaciones lugartenientes-antagonista pueden perder credibilidad ( nadie en su sano jucicio va a estar de segundo de un chalao que a la primera de cambio le mata). Todo depende del entorno y del contexto de la relación, de las motivaciones de los lugartenientes para estar en ese bando, etc...

Bueno, pues aquí lo dejamos por hoy. Creo que la semana que viene acabo con el antagonista contando otras cosa sobre él, aparte de los sacrificios que hemos visto las últimas semanas. Sed buenos!!

Jorge Esteban Blein
jesteban@buscacine.com
J. Esteban es director de cine y profesor de dirección cinematográfica en el CEU San Pablo de Madrid.

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