3.17 El Secundario de Rebeldía
Hola a todos de nuevo!! Hoy nos toca seguir analizando a los personajes secundarios. Es muy importante que no deis de lado a esta clase de personajes por que nos pueden sacar de apuros en más de una ocasión...o meternos!! Vamos a tratar un poco la figura del.....secundario de rebeldía!!! ( chan, chan.....).
Este tipo de personaje entra dentro de lo que son las sorpresas del guión, los giros inesperados, o lo que también se llama gimmik. Ya sabemos que los personajes con más peso de un guión se definen dentro de uno de estos dos bandos:
O bien apoyan al protagonista en la resolución de su problema o en la consecución de su objetivo ( dependiendo del tipo de conflicto que sea), o bien le crean dificultades y están en contra de él, o sea en el bando del “antagonista” ( si lo hay, es para que nos entendamos). ¿ Qué será pues un secundario de rebeldía? Pues lo que su propio nombre indica, que se rebela de su bando y pasa al otro. ( los nombres están escogidos con mucha sapiencia...el de apoyo por que apoya al prota... el modélico por que le sirve de modelo.....ahora este de rebeldía que se rebela...¡¡no se han comido el coco, no!!).
Dentro de este secundario nos podemos encontrar con dos casos. Que pase del bando malo al bueno, o del bueno al malo. Hoy vamos a ver el primero de los dos: ¿ Qué sucede cuando un secundario traiciona al antagonista? Pues este tipo de personaje sirve principalmente para equilibrar las fuerzas y para ser de ayuda al protagonista. Se suele utilizar cuando el prota está en una situación delicadisima ( literalmente con el agua al cuello), y no tiene aparentemente ninguna forma de escapar o de solucionar esa barrera del guión. Por lo tanto la ayuda que le pueda ofrecer este secundario del antagonista va a ser apreciadisima! ¿ Pero con qué problema narrativo nos vamos a encontrar aquí? Pues claro está con la falta de credibilidad de ese cambio de actitud de ese secundario del malo.
Al espectador le va a aparecer que como guionistas hemos puesto al prota en una complicación de la que no somos capaces de liberarle si no es con la ayuda de un malo que se vuelva bueno de pronto. Situación delicada donde las haya para el guionista, pardiez. ¿ Qué tenemos que hacer para poder resolver este problema? ¿ Cómo vamos a lograr darle credibilidad a ese cambio de comportamiento de ese secundario, que va a ayudar al bueno? La clave está en las motivaciones. Tenemos que dar a ese secundario una motivaciones suficientemente fuertes que hagan posible ese cambio de comportamiento. Esa motivación no es algo que le aparezca al secundario de la noche a la mañana : “ joe tío, ahora que te conozco me has caído bien y te voy a desatar y dejar huir!” Mal. Muy mal. Eso no es creíble. El cambio de actitud no es algo que le aparezca al secundario en un momento. Hay que darle la semilla durante todo el guión, no solamente en el momento de la verdad.
Existen varias posibles motivaciones:
El arrepentimiento es una de las más usadas. El típico personaje que se siente un poco obligado a estar con el malo, pero que en el fondo no es mala persona. Lo típico del chaval que se ha ido a juntar con “malas compañías” y ya no puede salir de ese circulo vicioso hasta que se rebela contra ello. Esto suele suceder mucho con los secundarios del antagonista que no tienen mucha carisma y se dejan influenciar por el malo, pero cuando el malo no está, también el bueno les puede influenciar. Suele ser gente bastante maleable. Pero no veáis las motivaciones como cosas aisladas, muchas veces suele haber varias de ellas al mismo tiempo.
Otra es la de una supuesta “venganza” hacia el malo: Este trata muy mal, muy peyorativamente a su secundario, hasta que este harto ya de ser menospreciado, humillado y vapuleado por su jefe, clama venganza y libera al bueno, no tanto por amor al bueno, si no por odio al malo. ( Aún estamos esperando todos la rebelión de Otis, el secundario de Lex Luthor en Supermán I, o lo que es lo mismo de Lefou el secundario de Gaston en La bella y la Bestia). Coincidiendo con esta motivación de venganza, puede pasar que al secundario le venga bien liberar al bueno ( me estoy limitando a este ejemplo de liberar al bueno por que creo que todo se ve mejor, pero se generaliza a cualquier ayuda al prota) para sus propios intereses personales. Por ejemplo si quiere “independizarse” del malo, o si hace “negocios” por su cuenta.
Lo que es muy importante es que no descuidemos este personaje durante el resto de la trama anterior. Hay que prepararlo para ese momento, pero sin que sea demasiado obvio. Ejemplos de todo esto hay muchos y variados. Un personaje que cambia de bando por que se redime y se arrepiente de haber estado tanto tiempo en “el lado oscuro” ( no quiero dar pistas.....) es Lord Vader. Evidentemente en la última de Star Wars ( y digo bien la última, me refiero a la última buena, y no a esa patraña que acaban de hacer con dibus que dicen “ tuyo pueblo va a moriiiiiiiiir??”) Darth Vader pasaba a ser un secundario del Emperador, que era el verdadero antagonista, y por ello podemos redimir a Vader. Hubiera sido impensable que Vader se volviera bueno si no hubiera habido un malo que soportara por un lado el peso del lado oscuro en lugar de él, y por otro lado el odio del espectador.
Recordar cómo salva a Luke “in Extremis” tirando al Emperador por el pozo de energía ese. Analizad le secuencia y ver el montaje, apreciad el rostro de duda de Vader momentos antes de decidirse a tirar al Emperador. Está muy bien conseguido. Pero eso no hubiera sido creíble si no hubiéramos trabajado con el personaje de Vader anteriormente en la película para encaminarlo a ese cambio de actitud. Recordad las charlas de padre a hijo con Luke, cómo se intentaba justificar ante Luke de porqué pasó al lado oscuro siendo joven, etc.... Esa rebeldía de Vader se veía venir un poco ya que su humanidad iba en aumento. Como pongáis una especie de “despertar” del secundario a la bondad y a la humanidad solamente cuando salva al bueno, nadie se lo va a creer.
Eso tiene que estar ya dentro del personaje en toda la pelicula. Que no sea un arranque de arrepentimiento, si no una progresión lógica. En eso reside la credibilidad, en la lógica.
Vamos a ver ahora otro ejemplo de un segundario de rebeldía, que igualmente salva al héroe absolutamente in extremis , pero no tanto por razones de arrepentimiento ( que un poco las había) como por el propio interés. Recordáis estas frases: “ ¿ Por qué se me darán tan mal los buenos?” ; “Dicen que usted nunca miente”; y por fin...” ¡¡ Señorita Tesmeikeeeeeeer!!!”. Evidentemente estoy hablando de Supermán I ( la película!) y me refiero al secundario que era la Señorita Tesmeiker. Estamos en el segundo punto de giro. Supermán está hundiéndose en la piscina de la guarida subterránea de Luthor con una cadena con Kriptonita alrededor del cuello!!! ( Dios santo...cómo va a salir de esta!!).
Como narrativamente no había forma inhumana ni sobrehumana en este caso de liberarse de la kriptonita ( ¿ o a alguien se le ocurre algo?), el guionista pensó en la figura del segundario de rebeldía: La buena de la señorita Tesmeiker. Ese personaje es un poco el estereotipo que comenté antes: Poco carismática, fácilmente influenciable, que se deja seducir por cualquiera, pero noble de corazón en el fondo. Sin embargo eso no hace que ayude a Supermán.
Eso hace que le sea más fácil ayudarle, pero no es la motivación clara para ayudarle. Su motivación, a ver si lo recordáis, es que uno de los dos misiles con cabezas nucleares que ha lanzado su jefe Luthor, va a explotar en Hakensack, New Jersey, precisamente el alegre pueblecito en el que habita su mamá. Entonces, y aquí aparece su motivación, chantajea a Supermán: Yo te libero ( y no me causa ningún trauma moral ya que en el fondo soy noble de corazón) pero tú a cambio interceptas primero el misil que va a por mi mamá, y no el que va a California a por tus amigos ( Lois y Jimmy). Evidentemente Super acepta ( qué remedio!!) y así el secundario de rebeldía que era la Srta. Tesmeiker, haciendo honor a su nombre, se rebela contra su jefe y libera al Super.
Pero recordad, tenía una motivación muy clara: su inter´res en salvar a su mamá. Y el espectador debe saberla, evidentemente. Por eso nos funciona. De eso depende que estos momentos del guión sean creíbles o no ( como casi todos, por otro lado), de las motivaciones del personaje. Todos, en la vida real, hacemos las cosas siempre por alguna motivación, consciente o inconsciente, pero no os engañéis, siempre existe una motivación.....
Bueno, bueno, bueno....creo que por hoy ya nos hemos enrollado bastante ( ah...qué recuerdos....qué recuerdos...). La semana que viene seguiremos hablando del segundario de rebeldía, pero veremos el otro caso....cuando un bueno se vuelve.....malo! Sed buenos!!
Jorge Esteban Blein
jesteban@buscacine.com
J. Esteban es director de cine y profesor
de dirección cinematográfica en el CEU San Pablo de Madrid.
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